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MANIFIESTO DE EZKERRA – LA IZQUIERDA

 

La izquierda tiene la responsabilidad de analizar permanentemente la realidad que nos rodea, debatir sobre ello y plantear las alternativas políticas, sociales y democráticas adecuadas para superar las agresiones del actual modelo económico.

Acabamos de ver uno de los efectos que provoca la actual prevalencia de la cultura conservadora, que ha llevado a la derecha a obtener una holgada mayoría absoluta, nunca antes alcanzada.

No ha sido casual este triunfo, junto a la ley electoral que favorece el bipartidismo y la gestión del PSOE negando la crisis, se ha producido un continuo “ataque”, en los que predicadores de la doctrina neoliberal han desacreditado los servicios públicos que garantizar acceso y calidad para todos, exaltan las privatizaciones y demandan un Estado anoréxico, a la vez que amparan y fomentan la especulación y la falta de ética en la obtención de los beneficios empresariales.

Pero, paradoja de la historia, lo cierto es que esta solución ha conseguido penetrar en amplias capas de la ciudadanía, que ha interiorizado el mensaje hasta concluir que no hay otra forma de superar esta crisis que la que proponen los conservadores y que también ha aplicado el PSOE.

De esta forma, la derecha económica en el poder ha conseguido que su política sea visualizada como la única puerta abierta para la superación de la crisis y ha conseguido, también, debilitar al resto de opciones de izquierda política y social, aún y cuando su discurso es más radical –en el sentido de despojar a los pensionistas y a la clase media y asalariada de sus derechos y de permitir la acumulación de capital-  cada día que pasa.

En este contexto, la izquierda política está dividida y sin capacidad para encontrar un denominador común que nos una, mientras la sociedad se refugia en una cierta apatía hacia la oferta electoral, que nos está llevando a una consolidación de altos porcentajes de abstención y voto en blanco, desencanto y desapego de la política.

Desgraciadamente en Euskadi existe otro elemento de división de la izquierda. Tanto en el ámbito político como en el social, hay quien prioriza la construcción nacional sobre el fortalecimiento de los derechos sociales. Nosotros compartimos la reclamación de todos los derechos que nos asisten como vascos y vascas, pero tenemos claro que la prioridad de nuestro trabajo está en la defensa del Estado de Bienestar, hoy atacada por un capitalismo salvaje y por unos dirigentes políticos entregados a gestionar sus intereses.

Este último año ha surgido un aire fresco en la respuesta de la ciudadanía a las causa y a las medidas a aplicar para salir de una crisis que no es sólo económica sino también política.

El 15 M ha sido la eclosión de la indignación ciudadana que no está dispuesta a permitir el desmantelamiento del Estado de Bienestar y de las conquistas de la clase trabajadora conseguidas tras muchos años de lucha contra la explotación. Ha dado pautas para que las organizaciones políticas profundicemos en dotarnos de un funcionamiento más transparente y participativo y que en la calle también demandemos las propuestas que responden a los intereses de las personas.

Es necesario construir una plataforma política para dar cauce al rechazo social a los intereses del mercado y donde la ciudadanía sea el objeto de la política; donde no se trate a las personas como mercancías; para acercar las instituciones a la voluntad de la ciudadanía y hacerles sentir que sí están representados en ellas; para no ceder nuestra soberanía a los mercados.

Para impulsar una plataforma en este sentido, algunas personas nos hemos constituido en partido político: Ezkerra - La Izquierda. Formamos parte de Ezker Batua Berdeak, pero entendemos que ahora tenemos que volcarnos en la construcción de un frente amplio de izquierda vasca, dando así los pasos marcados por la estrategia ratificada en diciembre en el seno del Consejo Político de EB Berdeak. Para llevar a cabo la estrategia de unir fuerzas entre quienes rechazamos el sistema basado en el control de los resortes del poder y no en los valores humanos.

En el actual contexto no hay una opción política con el suficiente peso para actuar de contrapoder al neoliberalismo. Es fundamental que las organizaciones de izquierda trabajemos por alcanzar un consenso para consolidar un frente amplio, un polo social y político donde confluyan todos los esfuerzos y las distintas sensibilidades de la izquierda.

Tenemos que impulsar la confluencia de la movilización social y fijar los contenidos de la alternativa que permitan la unificación de las luchas. Debemos construir colectivamente la respuesta al nuevo orden global, recuperar la soberanía ciudadana para fortalecer la democracia y a participar en un proceso de construcción de las propuestas sociales y democráticas de esta crisis.

Por eso proponemos  la necesidad de confluir en una plataforma en la que tengan cabida todos aquellos grupos, asociaciones, movimientos sociales y personas que rechazan la política del “sálvese quien pueda”, que rige ahora en el nuevo orden global y que ha hecho que el Estado social y de Bienestar al que habíamos accedido esté en franco proceso de retroceso material y social.